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En la mañana de este martes, la delegada de la Defensoría del Pueblo en Balcarce, la doctora Fernanda Ruzza, visitó los estudios de GABAL y brindó su mirada sobre el momento que atraviesa la comunidad tras la repercusión nacional del caso que involucra a la Sociedad de Protección a la Infancia.

Ruzza señaló que Balcarce vive una situación excepcional por su alcance y por la sensibilidad del tema, al remarcar que “principalmente tiene que ver con los niños” y que, más allá de las diferencias, se instaló “un sentimiento colectivo” de dolor y rechazo. “Es un horror, es reprochable, es doloroso”, expresó al referirse a los audios que circularon y al impacto que generan al escuchar a un niño relatar situaciones de maltrato.

Desde un enfoque personal, habló como vecina y madre, y planteó que la conmoción también interpela a las familias a la hora de conversar con los chicos sobre lo ocurrido. En ese sentido, insistió en la importancia de transmitir mensajes claros: que el maltrato no se permite, que la violencia no debe naturalizarse y que siempre debe existir una persona de confianza para poder pedir ayuda, ya sea en el hogar o en la escuela.

En el plano institucional, la delegada explicó que la Defensoría del Pueblo no tiene como función específica “controlar los hogares”, ya que existen organismos de niñez que cumplen esa tarea mediante visitas e inspecciones. Sin embargo, aclaró que eso no implica mantenerse al margen: indicó que, al tomar conocimiento del hecho, se inició un expediente interno y se realizaron comunicaciones con áreas competentes para acompañar las acciones necesarias, priorizando que los organismos responsables actúen y que el proceso no sea obstaculizado.

Ruzza afirmó que la situación está judicializada, con intervención de la Justicia y de organismos vinculados a niñez, y sostuvo que el rol de la Defensoría es defender derechos y promover que “los organismos que tienen que hacer las cosas, las hagan”, además de colaborar en lo que corresponda sin superponer funciones.

Consultada por la ayuda que vecinos e instituciones quieren aportar, reconoció que existe una demanda social de participación, pero advirtió que el compromiso debe canalizarse de manera organizada y responsable. “No cualquier persona puede estar en instituciones de esas características”, sostuvo, al subrayar la necesidad de contar con equipos y comisiones con capacitación y responsabilidad para sostener espacios donde viven niños en situación de vulnerabilidad.

Por último, destacó que el Municipio históricamente ha asistido a la institución y que, en este contexto, lo central es que se garantice el bienestar diario de los chicos, desde la alimentación hasta la contención. 




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