El dengue dejó de ser una enfermedad exclusiva de regiones tropicales. La urbanización acelerada, los viajes internacionales y el aumento de las temperaturas facilitaron la expansión del mosquito Aedes aegypti y del virus a zonas donde antes solo se registraban casos importados. Hoy, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi la mitad de la población mundial está en riesgo.