La historia de Balcarce también está marcada por el aporte de las distintas corrientes inmigratorias que llegaron a la ciudad en busca de nuevas oportunidades. Entre ellas, la comunidad árabe logró consolidarse como uno de los grupos que, con trabajo, esfuerzo y compromiso, dejó una huella profunda en el desarrollo local.
La organización institucional de la colectividad comenzó el 6 de octubre de 1923, con la creación de la Sociedad Otomana de Socorros Mutuos. La denominación respondía a una realidad de la época: gran parte de los inmigrantes provenientes de Siria, Líbano y otros territorios árabes ingresaban al país con documentación emitida por el entonces Imperio Otomano, razón por la cual fueron conocidos popularmente como "turcos", aunque su identidad cultural era árabe.
La entidad nació con una veintena de socios y, en apenas tres años, ya contaba con cerca de 90 integrantes, reflejando el crecimiento de una comunidad que encontró rápidamente arraigo en Balcarce. Su primer presidente fue Jalil Gader, acompañado por una comisión directiva integrada por referentes de familias que posteriormente tuvieron un rol destacado en la vida institucional de la ciudad.
Desde sus primeros años, los inmigrantes árabes se destacaron por su espíritu emprendedor. El comercio fue una de las actividades donde alcanzaron mayor protagonismo, aunque también desarrollaron tareas rurales y agrícolas, convirtiéndose en actores importantes del crecimiento económico local.
Con sacrificio, perseverancia y una fuerte cultura del trabajo, la comunidad logró consolidarse e integrarse plenamente a la vida social balcarceña, manteniendo al mismo tiempo sus raíces y costumbres.
A lo largo de más de un siglo, la institución ha trabajado para preservar las tradiciones, expresiones culturales y el legado de sus pueblos de origen, al tiempo que fortaleció los vínculos con toda la comunidad mediante actividades sociales, culturales e institucionales que forman parte de la identidad de Balcarce.